En Casa Catrina honramos una de las tradiciones más antiguas y profundas de nuestra cultura: el temazcal, ritual de purificación heredado de nuestros antepasados. Este espacio sagrado, construido en cúpula de ladrillo artesanal, invita a una experiencia de renovación física, mental y espiritual.
El calor del vapor, la intensidad de la tierra y los aromas naturales crean un ambiente íntimo y protector, ideal para liberar tensiones, limpiar el cuerpo y reconectar con uno mismo. Cada sesión es una pausa consciente del ritmo cotidiano, donde el silencio, la respiración y el calor transforman la experiencia en un verdadero acto de bienestar.
Nuestro temazcal conserva la estructura tradicional de bóveda, con acceso en madera y un interior de ladrillo que mantiene el calor de manera uniforme, permitiendo una sesión profunda, segura y confortable.
El ritual puede complementarse con agua fresca, reposo y relajación posterior, para cerrar el ciclo de limpieza y equilibrio que esta ceremonia ancestral ofrece.
Una experiencia auténtica que forma parte del espíritu de Casa Catrina: tradición, bienestar y conexión con Oaxaca.
En Oaxaca existen dos casas que honran la tradición, el arte y la hospitalidad oaxaqueña: Casa Catrina, ubicada en García Vigil 703, y Catrina de Alcalá, en la icónica calle Alcalá 102. Cada una ofrece una experiencia distinta, pero ambas comparten lo esencial: el trato cálido, los espacios llenos de historia y la tranquilidad que solo una casa oaxaqueña puede brindar.
En este sitio podrá conocer las características de cada hotel, recorrer sus fotografías, descubrir el estilo de sus habitaciones y elegir la experiencia que mejor se adapte a su viaje. Si ya ha sido nuestro huésped o simplemente desea reservar directamente, puede hacerlo de forma rápida y segura a través del botón Reservar Ahora.
Casa Catrina es íntima, elegante y diseñada para quienes buscan descanso y serenidad en un entorno boutique.
Catrina de Alcalá es amplia, familiar y con un ambiente más vivo, perfecta para quienes desean estar en el corazón de la ciudad y disfrutar su ritmo cotidiano.
Más allá de las imágenes, lo más valioso está en vivirlo: despertar con la luz de Oaxaca, caminar unos pasos hacia sus templos, museos y mercados, y regresar a una casa donde siempre será bienvenido.