El azul del cielo oaxaqueño se refleja en cada rincón de esta luminosa habitación ubicada en la planta baja. Sus amplios ventanales de doble vidrio templado permiten contemplar la vida cotidiana de la ciudad mientras la calma del interior lo envuelve.
La habitación se viste de gala con la obra pictórica “La novia que robó las lunas”, una pieza magistral realizada con la técnica de óleo tierra sobre lino (100 cm × 400 cm), creación de un reconocido artista oaxaqueño. Un sueño contemplarla desde la sala, disfrutando del silencio y la luz que bañan el espacio.
La cama King size, con cojines bordados en tonos azules y colcha color crudo confeccionada por manos artesanas, rinde homenaje al talento textil de Oaxaca. En el baño, una cúpula de ladrillo acompaña una ducha cálida y relajante, complementada con nuestras suaves y aromáticas amenidades.
La suite cuenta con televisión por cable, caja de seguridad, aire acondicionado, Wi-Fi gratuito y hervidor para té.
Por respeto al ambiente y a la calidad de nuestros materiales, esta suite es libre de humo.
En Oaxaca existen dos casas que honran la tradición, el arte y la hospitalidad oaxaqueña: Casa Catrina, ubicada en García Vigil 703, y Catrina de Alcalá, en la icónica calle Alcalá 102. Cada una ofrece una experiencia distinta, pero ambas comparten lo esencial: el trato cálido, los espacios llenos de historia y la tranquilidad que solo una casa oaxaqueña puede brindar.
En este sitio podrá conocer las características de cada hotel, recorrer sus fotografías, descubrir el estilo de sus habitaciones y elegir la experiencia que mejor se adapte a su viaje. Si ya ha sido nuestro huésped o simplemente desea reservar directamente, puede hacerlo de forma rápida y segura a través del botón Reservar Ahora.
Casa Catrina es íntima, elegante y diseñada para quienes buscan descanso y serenidad en un entorno boutique.
Catrina de Alcalá es amplia, familiar y con un ambiente más vivo, perfecta para quienes desean estar en el corazón de la ciudad y disfrutar su ritmo cotidiano.
Más allá de las imágenes, lo más valioso está en vivirlo: despertar con la luz de Oaxaca, caminar unos pasos hacia sus templos, museos y mercados, y regresar a una casa donde siempre será bienvenido.